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miércoles, 9 de enero de 2019

JANE ADDAMS - LA GRAN TRANSFORMADORA

“Nada puede ser peor que el temor de haberse rendido demasiado pronto y no haber hecho un último esfuerzo que podría haber salvado el mundo” (Jane Addams)


Hacía tiempo que quería escribir sobre Jane Addams y después de tiempo sin escribir, me ha parecido la mejor manera de retomar el blog, por su importante papel tanto para el Trabajo Social como para los movimientos sociales; en un tiempo donde una de nuestras principales tareas como movilizadores sociales (desde mi punto de vista) ha de ser impulsar y reconocer el movimiento feminista que (por fin) tanto está creciendo en los últimos meses en nuestro país.

A pesar de que Jane Addams fue una de las pioneras del Trabajo Social y una figura especialmente relevante en la transformación social de los Estados Unidos del siglo XX; en Europa su imagen se ha visto en ocasiones eclipsada por otras de las grandes transformadoras sociales y madre del Trabajo Social: Mary Richdmond.

Reconozco que yo misma apenas la conocía. La he descubierto a lo largo de los años siendo un grato descubrimiento.

Me fascina como mujer, como trabajadora social, como activista y reformadora. Me parece un honor poder decir que una trabajadora social haya alcanzado el reconocimiento de los prestigiosos Premios Nobel.

Os animo a leer un poquito más sobre esta maravillosa mujer, descubrirla como profesional y entre todos contribuir al reconocimiento que se merece por la profesión también en nuestro país.


 Jane Addams nació en Ilinois (Estados Unidos) en 1860. Estudió en el Seminario Femenino de Rockford donde conoció a Ellen Gates Starr. Por problemas de salud se trasladó a Europa, donde conoció la experiencia comunitaria que se estaba llevando a cabo en Londres (los "Settlements Houses") en un centro comunitario conocido como el "Toynbee House", experiencia que trasladaría a su vuelta a Estados Unidos, con el Hull House de Chicago en 1889, convirtiéndose en uno de los primeros centros de acogida en el que personas con dificultades acudían  en busca de ayudas básicas y de herramientas sociales para reintegrarse en la sociedad. 


 En la Hull-House se extendieron las oportunidades de trabajo a hombres y mujeres, abogaron por sus derechos laborales, lograron la prohibición del trabajo infantil, establecieron planes de pensiones para las viudas, introdujeron reformas sanitarias, crearon el seguro social e implementaron la educación obligatoria.


Un año después de la fundación de la Hull House, Jane conoció a una mujer llamada Mary Rozet Smith con la que mantuvo una relación sentimental.
 
No es difícil imaginar las dificultades que debió vivir por mantener una relación lésbica a principios del siglo XX. Si bien, nunca abandonó sus principios y su lucha por los derechos de las mujeres.
 
Destacar el trabajo que realizó Jane Addams hasta su fallecimiento en favor del voto femenino y del pacifismo, presionando a los sucesivos gobiernos en defensa de los derechos de la mujer, de los niños y de la juventud.

En 1910 fue la primera mujer que ocupó la presidencia de la Conferencia Nacional de Asistencia Social, y en 1915 alcanzaría la presidencia del Congreso Internacional de Mujeres colaborando en la formación de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, y de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles.

Sus esfuerzos en pro del sufragio femenino se vieron recompensados cuando en 1920 se aprobó la XIX Enmienda, que incluyó en la constitución americana el derecho a voto de las mujeres.


Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Jane se volcó en la defensa de la paz y fundó en 1915 la Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad, declarándose abiertamente en contra de la participación estadounidense en la Gran Guerra. Su defensa de la paz atrajo a muchas personas, sobre todo mujeres, que se agolpaban allá donde Jane celebraba una conferencia o una clase en alguna universidad.

Jane Addams gozó de reconocimiento internacional como defensora de los pobres, pacifista, reformadora, líder de grupos progresistas y la primera mujer estadounidense que ganó el Premio Nobel de la Paz.
Recordar que tan solo 51 mujeres han sido ganadoras con el Premio Nobel a largo de su historia (premios que se otorgan desde 1895), correspondiendo de ellos solo 17 al Premio Nobel de la Paz.
 
Jane Addams fallecía cuatro años después de ser galardonada con el prestigioso Premio Nobel de la Paz que recibió en 1931 junto con el político estadounidense Nicholas Murray Butler.

 
Como señalaba anteriormente, a pesar de todo ello, aún quedan muchos homenajes por hacer a esta fantástica mujer, especialmente en nuestro país.

Jane Addams es todo un ejemplo de lucha por la justicia social, el feminismo, la igualdad, la tolerancia y el Trabajo Social



BIBLIOGRAFÍA DE LA AUTORA

- Democracia y ética social (1902)
- Los Nuevos Ideales de Paz (1907)
- El Espíritu de la Juventud y las Calles de la Ciudad (1909)
- Veinte años en el Refugio (1910) - Una nueva Conciencia y un mal antiguo (1912)
- Memoria de la mujer, un largo camino (1917)
- Paz y pan en tiempos de guerra (1922)
- Los segundos veinte años en el refugio (1931)


 

 

 
 

 

 

 
 





 



 

 

domingo, 24 de junio de 2018

MATERNIDAD, CONCILIACIÓN E IGUALDAD- Parte 1



Hace meses que no publico nada en el blog, y por ello me veo en la responsabilidad y el compromiso de iniciar esta entrada pidiendo mis más sinceras disculpas.

Hace meses que las ideas se agolpan en la cabeza y desesperadamente busco el tiempo y el espacio para poder sentarme y escribir. Pero hace meses que lo que menos tengo es precisamente eso; tiempo y espacio.

Hace algo más de 1 año que nacieron mis hijos. En abril de 2017 venían al mundo mis mellizos y desde entonces el tiempo y el espacio han pasado a ser literalmente “relativos”.

Por suerte, tengo la impresión de que últimamente comienza a generarse una corriente de mujeres que por fin hablamos abiertamente de la maternidad, con sus luces y sus sombras, y sin miedo a los perjuicios.

He de reconocer que soy fan incondicional del Club de  "Malas Madres" y su movimiento #yonorenuncio, incluso antes de mi propia maternidad.

 Reflexionar sobre la maternidad y su interrupción en la vida profesional es claramente un tema femenino. Tristemente continúa siendo principalmente una cuestión femenina.
Por suerte, cada vez más me alegra compartir con más mujeres la afirmación de que: “Además de ser madre soy persona, mujer y profesional”.
 
Es esperanzador escuchar cada vez más el debate entre parejas y en la sociedad en general sobre la corresponsabilidad, pero desde mi punto de vista queda mucho por avanzar al respecto.

En mi caso, mi debate personal comenzó a las pocas semanas de embarazo. Un embarazo múltiple, de riesgo que me paralizó totalmente y me obligó a permanecer en casa teniendo que renunciar a mi esfera laboral. Es cierto que el malestar físico impedía el desarrollar una actividad laboral normal en mi caso, pero he de reconocer que desde el principio me sentí totalmente desanimada con la idea de tener que paralizar mi vida e incluso tener que asumir que algunas oportunidades profesionales pasarían de largo.
 
Para mí lo más triste es que estos miedos y desánimos no siempre se pueden compartir, pues aún hay mucha gente (mujeres especialmente) que andan por ahí muy confundidas y si se te ocurre hablar esto en voz alta, no tardan en recordarte que se trata de una decisión personal, que nadie te ha obligado a dar el paso, que ya sabías a lo que te exponías... y todo ello mientras te lanzan una mirada incriminatoria que sin duda te hacer sentir mala madre y peor persona.
Lo bueno, es que he repetido tantas veces esta conversación y me he enfrentado tanto a esa mirada, que sinceramente ya me la resopla...
Soy madre y adoro a mis hijos. Los quería antes de nacer, por supuesto. Pero por encima de todo soy persona y soy mujer. Por encima de mis hijos, sigo siendo Carolina Jiménez Muñoz.
  
Para mí es importante que mis hijos entiendan qué significa una igualdad real y efectiva, y por eso entiendo que quien mejor se lo puede explicar son sus padres con un mensaje vivo y en directo.
Si me encanta la idea de tener dos hijos varones, es porque puedo educarlos en el respeto a la igualdad, la corresponsabilidad y el feminismo.
Desde mi punto de vista, es el gran paso que queda por dar. A las mujeres ya nos educaron para ser luchadoras, para querernos, para sentirnos en igualdad de condiciones, para cuidarnos y respetarnos. Es hora de educar a otro tipo de hombre.

En casa apostamos por la corresponsabilidad desde el minuto cero. El padre de las criaturas se descubrió como un gran padre con fabulosas potencialidades en la cuestión de la crianza. Por el contrario, yo he tenido que enfrentarme al descubrimiento total de la maternidad poniendo mucho énfasis en el aprendizaje, pero con pocas capacidades innatas.
Cierto es que existe un instinto muy primitivo en la mujer para ocuparse de la crianza, y entender (más bien intuir) las necesidades de tus hijos.
No obstante, desde el minuto cero, el empeño ha sido que nuestros hijos desarrollen un apego fuerte y seguro con ambos progenitores. Por ello soy una fiel defensora del biberón.
Soy defensora del biberón, porque si queremos lograr una corresponsabilidad real, es necesario que el padre desde el primer minuto de vida esté implicado en la crianza. Forme parte de la misma. Genere el mismo vínculo con sus hijos que la madre. Participe de la experiencia y asuma su responsabilidad

Entiendo que mi postura sea muy criticable (llevo meses enfrentándome a muchas críticas por esta afirmación); pero sinceramente opino que el pecho esclaviza. La teta a demanda es esclavizante para la mujer.
Entiendo que muchas mujeres no lo vivan así y no lo compartan. Pero veo imprescindible visibilizar una triste realidad en la que muchas madres se encuentran atrapadas en una lactancia en la que no sienten ni que sus hijos ni ellas mismas estén siendo felices. Mujeres que llegan a sufrir depresiones y que vivencian la lactancia como una de las peores experiencias de su vida, mientras deben enfrentarse al cuestionamiento constante de familiares, personal sanitario y amigas.

Insisto en que por suerte esta tendencia a mantener esta situación en silencio está cambiando y muestra de ello por ejemplo es  el libro de Beatriz Gimeno; ‘La lactancia materna: política e identidad’, en el que la autora cuestiona los movimientos pro-lactancia, defendiendo que existe una ideología a la que denomina "la maternidad intensiva", que  responsabiliza en exclusiva a las madres de la salud de los bebés, mientras los Estados recortan en salud pediátrica y tienen cada vez a más mujeres en niveles de exclusión social y pobreza. Porque no podemos obviar que si la mujer ha de volver a ocupar gran parte de su día (y su noche) en ocuparse de la lactancia, es muy probable que finalmente opte por renunciar temporalmente a su vida laboral, dependiendo económicamente de su pareja; o en el mejor o peor de los casos, intentando conciliar vida familiar y profesional, y sufriendo  las secuelas de ambas... pero de conciliación y su impacto en la vida profesional hablaré en el próximo post.
 
Por último, añadiría el riesgo que se corre al promover mensajes tan equivocados como que la lactancia materna favorece la creación del vínculo materno-filial y la creación de un apego seguro para el bebe.
Como profesionales, tenemos que defender abiertamente que el vínculo materno filial no se genera por la lactancia materna: ¿Por el contrario qué sería de todos los niños en acogimiento o en adopción, entre otros? ¿Y de esa generación que se crió en el boom del biberón?

Como feministas y trabajadoras sociales, hemos de analizar el impacto real sobre la mujer que están teniendo estas teorías y movimientos en los que se ensalza un sólo tipo de crianza, responsabilizando exclusivamente a la mujer sobre el bienestar de los hijos en esta primera etapa, limitando a su vez la autonomía de la propia mujer.
Como mujeres y trabajadoras sociales, hemos de analizar el impacto de la lactancia materna prolongada sobre la corresponsabilidad paternal que por otro lado intentamos promover.
 

martes, 23 de enero de 2018

1 año de experiencias!


Aunque el Blog "Cuidando al Trabajador Social" nació a finales de 2015 como experiencia piloto; lo cierto es que no encontré el tiempo y el momento para dedicarme un poco más en serio al mismo, hasta que un embarazo múltiple me llevó a un forzado y tedioso reposo domiciliario.
El poder contar con tiempo suficiente para reflexionar sobre el Trabajo Social, unido a la motivación extra de formar parte del interesante grupo de la BlogoTSfera del Consejo General del Trabajo Social que aglutina un selecto e interesante grupo de blogs especializados en esta maravillosa profesión; contribuyó a que me lo tomara más en serio y me lanzara a escribir nuevos post.

Ha pasado ya un año de aquel post de Enero de 2017 donde hacía una aproximación al Síndrome de Burnout y hoy, cuando por fin me disponía a escribir la primera entrada del 2018, haciendo un breve repaso del blog y balance de este año de experiencias, he descubierto que en los ùltimos 12 meses, el Blog ha tenido... ¡¡¡12.039 visitas!!!

Sin duda nunca imaginé que tantas personas se asomaran a esta pequeña ventanita que un día decidí abrir para reflexionar sobre los riesgos psicosociales que conlleva nuestra profesión.

Ha sido un año lleno de bonitas experiencias, tanto en el plano personal como en el profesional. Destacar sin duda mi participación en el Congreso Estatal del Trabajo Social en Mérida con mi participación en el Taller de la BlogoTSfera, y la oportunidad de conocer a grandes profesionales y compañeros y compañeras con las que compartir cafes, proyectos y experiencias. Sin duda, un año de aprendizaje y transformación.

Han sido numerosas las muestras de cariño que he recibido en los últimos meses, y el interés mostrado de tantos y tantas compañeras.
Agradezco especialmente a todas las compañeras y compañeros, amigas, y familia que me habeis animado y me animaís a continuar profundizando en el tema. 
Es dificil llegar a transmitir la satisfacción que se siente cuando grandes profesionales te reconocen el trabajo realizado y te piden que no lo dejes; sin duda es un empujón en los momentos de flaqueza.
No puedo prometer continuar estando a la altura, tan solo asegurar que intentaré continuar dando lo mejor de mi misma.

No puedo finalizar este post de agradecimiento sin hacer un reconocimiento especial a uno de los principales motores de mi vida. 
A lo largo de este año, sois muchas las personas que me habeis preguntado cómo soy capaz de sacar tantos proyectos adelante. 
Mi respuesta siempre es la misma; "sería imposible sin él a mi lado acompañándome y alentándome".

Una vez más; Gracias!!

 
 

domingo, 19 de noviembre de 2017

#YOSITECREO




Es cierto que el humilde objetivo de este blog es visibilizar los riesgos psicosociales presentes en las profesiones basadas en la relación de ayuda, y trabajar por la necesidad del cuidado profesional, especialmente entre las y los trabajadores sociales.
Si bien; no puedo dejar pasar lo que en los últimos días está aconteciendo con una chica que fue violada por cinco cafres durante los San Fermines de 2016, y la cual en estos últimos días ha vuelto a ser maltratada por la justicia y parte de la sociedad, sometiéndola a un doble juicio penal y social.
Y no lo puedo dejar pasar por alto porque:
1.- SOY MUJER
2.- SOY TRABAJADORA SOCIAL
3.- SOY PERSONA Y CIUDADANA DE ESTA TERRIBLE E INJUSTA SOCIEDAD PATRIARCAL
Hace más de un año que me hierve la sangre y me quema por dentro cada vez que escucho ese “presunto” para referirse a cinco mamones que consideraron en algún momento que: forzar 1 y 5 veces, humillar, grabar sin consentimiento, robar y abandonar; era sexo libre y consentido. Me hierve la sangre cada vez que escucho en un medio de comunicación o  un periodista… o a una periodista (esto me hierve la sangre especialmente) dar voz a estos cafres o a sus allegados intentando defender lo indefendible, cuestionando lo ocurrido y sometiendo una y otra vez a un juicio social a otra mujer que denuncia una agresión sexual.
En un país en el que en 11 meses han sido asesinadas 50 mujeres y cinco de sus hijos, una vez más se somete a juicio social y mediático a una víctima que alza la voz.
En un país donde 1 de cada 4 jóvenes ve “normal” la violencia de género en pareja; se persigue, se juzga y se somete a otra mujer más que intenta ser valiente.
¿Cuál es el mensaje que estamos mandando? ¿De qué valen mil programas sociales de prevención de la violencia de género, cuando siguen existiendo programas de televisión y periodistas en prime time que dan cobertura a violadores y maltratadores?

No todo vale como libertad de expresión

En un país derrotado por la lacra de la violencia machista, me hierve la sangre que exista ni un solo minuto, ni una sola duda, ni una sola insinuación que permita un juicio paralelo sobre la víctima.
Una víctima que fue valiente y denunció. Una víctima que fue valiente y se enfrentó a lo sucedido, quizás haciendo uso de la resiliencia y continuando valientemente con su vida. Una víctima que decidió no ser víctima. Una mujer libre y valiente que (en el caso de la violación en Pamplona) decidió que esos 5 cafres no condicionaran su vida.
Mucho se debate sobre el problema español de la violencia machista, pero lo ocurrido estos días puede ser una buena muestra de cómo el machismo se encuentra arraigado en nuestro ADN, y cuanto queda aún por avanzar.

Hay algo que me hierve la sangre especialmente. Escuchar a adolescentes y hombres decir que a veces las chicas dicen NO para “hacerse las duras”. Es 2017, y ese tipo de razonamientos perduran. 

#NOesNO

Personas (hombres y ¡mujeres!) que siguen hablando de la ropa, las compañías, el alcohol, la actitud, las provocaciones… cuando se sufre una violación o un maltrato.
Me hierve la sangre y me consume por dentro saber que cada día se cometen 3 violaciones en este país, y que aún se continúa juzgando a la mujer y no al agresor.

Mujeres que tienen miedo a ser violadas pero que juzgan a otras mujeres que lo son… eso creo que es lo que me quema directamente el alma.

¡BASTA YA!
¡BASTA ya!
¡Basta Ya!
Como MUJER, como persona, como ciudadana, como Trabajadora Social:
¡Dejad de Matarnos! 
¡Dejad de violarnos! 
¡Dejad de maltratarnos!

lunes, 23 de octubre de 2017

YO TAMBIÉN ESTUVE EN EL CONGRESO DE TRABAJO SOCIAL



Asistir al XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano de Trabajo Social, es sin duda una de las experiencias más enriquecedoras que haya podido vivir durante mi vida profesional.
Tres intensos días en los que hemos conocido interesantes experiencias y proyectos de intervención social traidos de todas partes del país e iberoamérica, y donde durante horas y horas hemos hablado sin parar de Trabajo Social surgiendo interesantes ideas y sinergias profesionales que sin duda marcarán nuestros caminos presentes y futuros.
Si bien, y tras pelearme con mi cuaderno de notas e ideas, he decidido que yo no voy a hacer un post teórico sobre el Congreso.
Convencida de que el Consejo editará un interesante libro donde podreis consultar las principales ponencias y comunicaciones donde se desarrollen los proyectos de las y los compañeras y compañeros que durante estos días hemos tenido la suerte de conocer de primera mano; no seré yo quien os quite el placer de descubrirlos y generar vuestra propia reflexión sobre los mismos.
Será también interesante la visión que de los mismos puedan dar otras compañeras y compañeros  a través de redes y blogs; por lo que os animo a daros una vuelta por la BlogoTSfera donde podeis encontrar incluso crónicas diarias del Congreso. (https://www.cgtrabajosocial.es/blogotsfera)

Dos días después de la clausura, una vez se ha regresado a casa y la maleta está practicamente deshecha; los recuerdos y sensaciones sobre el Congreso se agolpan en la cabeza, y es buen momento para sentarse y reflexionar sobre todo lo que estos encuentros pueden aportarnos como profesionales.
Vaya por delante mi reconocimiento y agradecimiento al Consejo General y al Colegio de Trabajadores Sociales de Badajoz por el magnífico trabajo realizado, reconociendo de una manera especial la labor de las y los voluntarios, que han aguantado con total entereza y ánimo las interminables jornadas y algún que otro enfado desafortunado.
Valorando el esfuerzo e interés de todas y todos los compañeros que se han tomado el trabajo de realizar una comunicación y valientemente presentarla durante el congreso; me gustaría abrir el debate sobre la extensión del programa de comunicaciones que hemos tenido durante el congreso. Un programa extenso que, si bien daba la oportunidad de conocer tantos y tantos proyectos y experiencias, se convertía en una aténtica pesadilla a la hora de elegir la comunicación a la que asistir, pues entiendo que, debido al elevado número de comunicaciones, se optó por agruparlas por áreas de interés y presentarlas en diferentes aulas y auditorios con diversas capacidades de aforo. Esto ha originado que coincidieran en tiempo comunicaciones que podían resultarte de interés pero que se ubicaban en aulas diferentes y no siempre cercanas en el espacio; y que aulas con menor aforo acogieran las comunicaciones que despertaban mayor interés entre los asistentes por lo que se sobrepasaba el aforo, y si no andabas espabilada te quedabas fuera
Resultaba curioso ver a los y las congresistas corriendo de un lado a otro del Palacio de Congresos de Mérida intentando llegar a una y otra comunicación. Y de ahí que reconozca la infinita paciencia de voluntarios y voluntarias que han tenido que aguantarnos a los que no comprendíamos que después de realizar el esfuerzo de afrontar la distancia, el tiempo y el coste, nos quedaramos fuera por "falta de aforo".
Como aportación constructiva, quizás resulte interesante reflexionar para el próximo congreso si es más conveniente optar por un programa de comunicaciones más limitado pero más accesible aumentando a su vez los tiempos de exposición, permitiendo así a los ponentes desarrollar de una manera más efectiva su comunicación.

Si bien, independientemente de estas "aportaciones constructivas", destacar la maravillosa ponencia de Teresa Matus, la cual brindó una brillante y concisa exposición de ideas que llevó a levantar al auditorio tras insistir en la necesidad de continuar innovando en el Trabajo Social, pero reconociendo los puntos ciegos, convirtiéndonos en "la caja negra" de la intervención; avanzando hacia el futuro pero sin olvidar de dónde venimos.
 
Asimismo, agradecer la participación e interés sobre el taller en el que participé junto a los compañeros de la BlogoTSfera del Consejo General del Trabajo Social. A pesar de mis resistencias y mi pánico escénico, me alegra haber participado en este taller y así, no solo desvirtualizarme a mí misma hacia los lectores presentes, sino a su vez desvirtualizar a los y las compis de tan selecto grupo. 
Mucho se ha hablado en este congreso de la aplicación de las TIC al Trabajo Social, por lo que me enorgullece poder formar parte de un proyecto en el que a través de las TIC, contribuimos a la visibilización y la difusión del Trabajo Social. 

Ahora mismo creo que me podría pasar post y post hablando sobre todas las aportaciones teóricas que me llevo; las ganas de aplicar mucho de lo aprendido en mi lugar de trabajo; todo lo que aún me queda por leer y leer sobre las recomendaciones de compañeras; investigaciones que quisiera iniciar motivada por algunas comunicaciones; y la de proyectos de emprendimento social que se me han ocurrido durante estos días... 
Quizás, finalmente me decida a hablaros de todo ello.  
Si bien, en este post me gustaría insistir en lo positivo que resulta asistir a los congresos profesionales. Poder contar con este tipo de espacios donde respirar durante tantas y tantas horas el amor por nuestra profesión. Motivarte, empoderarte, cargarte las pilas y sentir que, sin duda, las y los Trabajadores Sociales estamos hechos de una pasta especial.
Sentir que no estamos solos, que hay miles de personas que, como nosotros, cree en otro tipo de sociedad; cree en la lucha política por la igualdad; en una democracia soberana donde el PIB se mida según el índice de felicidad y compromiso ético de su ciudadanía; donde seamos capaces de trabajar interconectados e interrelacionados; donde el Trabajo Social se convierta en el motor del cambio hacia sociedades donde impere la justicia social y sus ciudadanos sean ciudadanos libres; una sociedad sin fronteras.
Ser capaces de, como Cristian Felber, ponernos boca abajo y del revés; dejar de mirarnos el ombligo (como decía Fantova), y ver que existen muchas maneras de ser Trabajador Social y de ejercitar el Trabajo Social. Habrá muchos otros post sobre el emprendimiento en Trabajo Social y sobre los y las valientes que están trabajando tan duro por crear su "marca personal" y demostrar que no hay una sola forma de hacer Trabajo Social.
Una de las mejores experiencias que me llevo del Congreso, es haber sido capaz de abrir mi mente a nuevas formas de ejercer la profesión. Después de tantos años en la administración pública trabajando en servicios sociales de atención primaria; me alegra haber conocido a tantos emprendedores del Trabajo Social, y haber comprendido que es importante también generar y contribuir a la construcción de empresas que generen un impacto social.
Porque ya lo señalaba Teresa Matus en la ponencia inagural del Congreso: "Nadie va a confiar en nuestra capacidad para transformar el mundo, si no somos capaces de transformarnos a nosotros mismos". 

Por tanto, del XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano de Trabajo Social me llevo los cristales de colores para poder ser capaz de mirar la realidad, el presente y el futuro, con los diferentes cristales, desde diferentes ángulos, pudiendo así transformarme, y contribuir de forma real y creativa a una nueva construcción social.